sábado, 15 de enero de 2011

La tormenta


Con las manos en la cintura miraba sin poder creer.
¡Tanto tiempo de esfuerzo, de soportar a esa gente vaga, de caminar bajo el sol o la lluvia controlando las cosechas!... para que ahora el granizo y el viento destruyeran el ochenta por ciento de su trabajo.
Todas las plantas y frutas destruidas. Hizo un cálculo mental de cuanto le costaría este bajón económico a su billetera.
Antes de retirarse ordenó a las mujeres que gimoteaban cerca que primero recogieran los frutos que se salvaran, y luego enterraran al par de campesinos muertos durante la tormenta.

11 comentarios:

Torcuato dijo...

Y lo triste es que todavía suceden estas cosas.
Buen giro final, Diana.
Un beso.

escarcha dijo...

gracias Torcuato,
un abrazo

MIMOSA dijo...

Que terrible realidad, así lo contaste, así es verdad. ¿Qué importa más? Lo repito, que cruel realidad.
Un abrazo inmenso amiga.

escarcha dijo...

Duelen ver las noticias de esclavitud en el campo.
gracias por pasar Mimosa!
un saludo amiga

HÉCTOR RIVERO dijo...

Contundentemente realista. Triste.
Un abarzo, Diana.

escarcha dijo...

gracias por pasar Rivero!
un abrazo

Ana Galindo dijo...

Siglos enteros de servidumbre, en los que la billetera ha ordenado a los sentimientos. Al fin y al cabo...la naturaleza toma de cuando en cuando su revancha.

Besos grandes.

DesvariadaIrracional dijo...

Es una lástima
no se donde vives pero aca en mendoza pasa a menudo.
Saludos!.

escarcha dijo...

gracias por pasar Ana!!

desvariadalrracional soy santiagueña, y esto es una realidad de todos los días!
saludos

angelnegroblanco dijo...

Lamentable pérdida.

Un saludo,

Ángel

escarcha dijo...

gracias por pasar Angel!