domingo, 5 de diciembre de 2010

un precio módico


Los espejos gritan abusivos una verdad que no merece conocer.
Se sienta, enorme, en el sillón y acerca la cartera de la inmortalidad.
Delinea ojos, contorno de labios, máscara para pestañas,
base para el rostros, cremas para arrugas, color para labios,
turquesa para los párpados, carmín para los pómulos.
Una pastillita para el alma, un porro para la melancolía.
Un whisky para levantar el ánimo y ya está lista para enfrentar la mierda de vida.
Abre la puerta y se para en el marco, limpiándose con la mano la transpiración del escote.
Los clientes escasean pero no pierde la impía esperanza, que ya flaquea y por ratos se tira a morir, y sigue aguardando a que llegue el amor a su puerta y pague un precio módico por compartir su miseria.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ya no me amabas.


Ya no me amabas, no tenía que ser vidente para darme cuenta de ello.
Sólo era cuestión de tiempo para que tomaras valor y me dejaras.
Así fue que decidí apropiarme de pequeñas cosas, para guardarlas como tesoros, para recordarte cuando ya no estuvieras. ¡Habías sido mi gran amor!
Una noche corte un mechón de tu cabello, la siguiente fueron pestañas (te asustaste a la mañana siguiente cuando te encontraste extraño ante el espejo), un poco de cejas después.
Al terminar la semana había recolectado: pedazos de uña, un pañuelo con tu transpiración, chicles que masticabas y luego tirabas, un papel tisú con el que te limpie el mentón sucio de comida, una vendita con una mancha de tu sangre.
Ahora duermes. Intentaste conversar conmigo esta noche, quisiste guiar la conversación hacia nuestra relación y la falta de interés que hay. Fingí sentirme mal y la charla terminó.
Ahora sé que esta es mi última noche con vos, cerca de tu espalda, de tu pecho... de tu sexo.
Ya sé que último recuerdo de tu cuerpo me haré quedar.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Cuando me encuentren!

Me desperté con la lluvia en el cuerpo, después de tantos días de calor, ¡de descomponerme al sol!
Siento la brisa, hoy tal vez el viento lleve el hedor y mi cuerpo sea descubierto.
Hey! ¡por aquí! ¡hombre! ¿que no lo huele?
Que tristeza ver la belleza que antes me identificaba convertida en gusano y larva, en odio y venganza.
Cuando me encuentren, podré salir tras él.

martes, 23 de noviembre de 2010

Quiere ser más


Quiere ser mas.
Elegir colores, robar sabores, plantar la hegemonía de su presencia en la tarde calurosa. Quiere el helado que saborean sin mirarlo y la masita que cruje entre dientes distantes a los de él.
Quiere ser mas.
Él se siente distinto y valioso, único y capaz de dar vuelta el mundo con sus ojos, pero las posibilidades se le escapan por el pantalón remendado, por el bolsillo roto y la ojota sucia.
Se cansa, le duele el estómago y decide dejar de jugar a ser más.
Corre detrás de alguien y extiende la mano pidiendo su limosna diaria... algún día su presencia será respetada.
Baja el rostro ante la negativa y corre tras otro con la manito en alto.

martes, 16 de noviembre de 2010

indecisa

¡Decidirme por una opción!
Siempre fui mala para optar entre dos o más alternativas. Cuando era adolescente tenía dos novios. Cuando salía de compras llegaba con varios zapatos o ninguno. Me casé con uno pero conservé como amante al otro.
Cuando cocinaba hacía purés de papas y de batatas también.
Pintaba la pieza de color durazno una parte y la otra de verde manzana.
Hacía licuados de frutillas y a los cinco minutos de ananás (no tomaba ninguno porque no sabía cual elegir).
Y ahora nuevamente ante la encrucijada... ¡y me resulta tan difícil!
¿Veneno para ratas o arsénico?
¿Arsénico o veneno para ratas?
Creo que le pediré a él que decida por mi, imagino que también es lo más justo... ¡él lo consumirá!

lunes, 8 de noviembre de 2010

show


-¡Vete demonio, abandona este cuerpo!- gritó él y la mujer se desplomó, presa de un ataque de nervios, gritando y convulsionando.
El show había sido un éxito.
La paga, al final de la noche, estaba asegurada.